Hoy cumplo dos meses. Estos ultimos dias he viajado a Málaga, la tierra de mi mami, de mi abuela Encarna y su familia. Y he conocido el mar. Qué espacio tan enorme, con sus sonidos y olores especiales.
He visto la ciudad desde la casa de la abuela y unos atardeceres preciosos con los montes y el mar de fondo.
Y he conocido la sierra de la Maroma paseando por Alcaucín con mi mami, abuela y papi, que tienen ganas de llevarme al monte. Me gustan estos dos meses de magia siempre acompañada de mi mamá y mi papá.
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domingo, 6 de enero de 2013
domingo, 18 de noviembre de 2012
Antonia es
| primer paseo familiar |
Antonia ya es, desde el pasado 6 de noviembre hacia las 13:30 cuando
inició su vida propia y separada de la madre. Fué en ese preciso momento
en que le corté el cordón umbilical que la había unido 9 meses a la
madre y que le recordará toda su vida el origen materno, como el mío y
el de todas las personas.
Un momento irrepetible y único de mi vida ha sido la experiencia del
acompañamiento del parto (y del embarazo), que me ha recordado en todo
momento el cuerpo, el de Patri y el mío, un cuerpo singular de mujer y
de hombre. Una experiencia radical de la diferencia sexual encarnada.
Y ahora, Antonia, ya está en este mundo, y mama, duerme, llora, se
estira, respira, abre los ojos, respira...Bienvenida, Antonia. Ya te
quiero tanto que alcanza el infinito.
miércoles, 31 de octubre de 2012
mujer habitada
![]() |
| la madre que da la vida, de Beatriz Aurora |
"La carretera era empinada.
Ningún camino fuera de Grace era fácil de escalar. Dos veces tuve que
pedirle a Viola que me dejara recobrar el aliento. Me llevé la mano al
pecho, jadeando con fuerza, un poco avergonzada de mi fragilidad, pero
también un poco satisfecha por esa prueba externa de lo que todavía era
una circunstancia interna. Estaba embarazada.
-Me
siento como si no tuviera energías. Cuando vuelvo de la escuela me
quedo dormida hasta que Loyd me despierta para cenar, y después me
vuelvo a meter en la cama.
Esa nueva relación con el sueño me resulta milagrosa.
-Oh, sí -dijo ella-. Todos tus esfuerzos van dirigidos al bebé. Desde el principio te das cuenta de quién es el que manda.
Esas
primeras semanas resultan fantásticas. Por fuera una parece la de
siempre, nadie puede adivinar al contemplarte que tu alma ha sufrido un
terremoto. Te han hecho pedazos, cautivada por una magia antigua e
incomprensible. Es lo único que nunca acabamos de aceptar: que somos
portadores de nuestro propio futuro.
Eso
mismo le había escrito a Hallie en las páginas de una vieja libreta de
papel de carta que nunca se perdería ni sería echada al correo. Esas
cartas se quedaban conmigo. Se lo había dicho: parece como si alguien se
hubiera mudado a mi cuerpo. Es asombroso. Descubres que no eres el
centro del universo, de repente todo está patas arriba, tienes la
capacidad de ser madre"
Los sueños de los animales. Barbara Kingsolver
Cañada Ceballos
Cañada Ceballos son los apellidos simbólicos de mi hija Antonia. Cañada
es el apellido de la madre (Patri) transmitido por via materna (la
abuela Encarna); la bisabuela Antonia era Nuñez Morales (éste último de
la tatarabuela Encarnación). Ceballos es el apellido paterno, que
también es de la abuela (Carmen); la bisabuela Antonia era García
Gutierrez (éste último de la tatarabuela María). Los vericuetos de los
apellidos están impresos en una herencia patriarcal, quedando constancia
sólo los apellidos masculinos y perdiéndose enseguida los femeninos,
los de la madre, que es quien gesta y trae al mundo la nueva vida. Me
gusta y es justo reconocer estos apellidos de la genealogía materna:
Cañada, Nuñez, Morales y Ceballos, García, Gutierrez.
Cañada es una via pecuaria, un camino que recorre el territorio en
busqueda de pastos para el ganado, usados desde épocas ancestrales,
conectando montañas, valles, pueblos y gentes. Curiosamente, mi madre
Carmen nació circunstacialmente en el pueblo de Cañada de Calatrava, en
una estancia temporal de su madre y su padre en una finca agrícola y
ganadera. Por el pueblo donde vivimos pasan muchas coladas, veredas que
confluyen en la cercana Cañada Real Segoviana.
| puente medieval en rio Guadalmez (Cañada Real Soriana Oriental), valle Alcudia |
![]() | |||
| prados de siega cántabros |
miércoles, 10 de octubre de 2012
Mi abuela Antonia y su genealogía
| mi abuela Antonia en uno de sus últimos cumpleaños |
Mi abuela Antonia me decía, con una sonrisa feliz en los veranos del
pueblo donde nací, Arroba de los Montes: -qué bien andais de acá para
allá, barutitos. Así empieza la cabecera de mi blog.
Tengo muchos recuerdos de mi abuela Antonia, casi todos en el pueblo,
otros en Móstoles. Ha sido una mujer muy importante en mi vida y he
tenido la suerte de compartir muchos años con ella. Recuerdo que le
encantaba estar rodeada de la familia (y hasta el último de sus días lo
estuvo), era feliz con el barullo de la casa llena; y en la gran
aglomeración para las fiestas del pueblo, prestaba su habitación y se
iban a dormir con un colchón a la cocina, para estar al cuidado de todo
el mundo. En mi familia ha representado el cuidado, el amor y la
autoridad, me recuerda mucho la película.
Siempre la conocí de negro, porque es el color del dolor de la pérdida
(su hijo mayor, su hermano, su marido), pero se teñía el pelo de blanco
azulado y le encantaba viajar y apuntarse a excursiones. Me ha legado el
gusto culinario del pueblo: la ensalada de agua para el verano (hoy
mismo la he catado), el ajoblanco, las migas, el pisto, el potaje y las
patatas fritas al vapor con huevos; que lo hacía como nadie. Mi madre
también ha cogido su testigo culinario, y es que somos de buen comer y
celebrar. Le gustaba rascarnos los brazos y la espalda a los nietos y
sentirnos cerca. Cuando acabábamos el colegio, venía con mi abuelo Fidel
en la viajera y nos llevaba al pueblo todo el verano. Lo estaba
deseando cada año, para sentirme libre, barutito, como ella decía y nos
dejaba. Mi abuela dejó volar a mi madre en los sesenta, que se fue a
Madrid (y por Europa a trabajar) y con ese gesto inicial pudimos salir
después la familia del pueblo, porque mi madre empujó a mi padre a la
ciudad para sentirse más libre. Mi abuela era generosa (y mi madre, y
creo que en cierto modo se ha transmitido como un eje de valor en la
familia), sabía ver la necesidad de la otra persona y si podía compartía
lo que podía ofrecer.
Mi hija se llamará Antonia, ya le he visto la cara y el cuerpo (en modo
virtual), y he sentido sus movimientos dentro del cuerpo de Patri (su
abuela querida también se llamaba Antonia). Es algo muy grande,
indescriptible. Ya siento, sin haber nacido, lo que decía Emily en su
poema, que el amor es todo lo que hay y eso es todo lo que se puede
decir del amor. Deseo que yo sea capaz de transmitirle ese barutismo (libertad en relación), ese amor y esa generosidad que me ha sigo legada; en la relación con ella y con su madre.
(Pepillo)
(Pepillo)
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