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domingo, 6 de enero de 2013

dos meses de magia

Hoy cumplo dos meses. Estos ultimos dias he viajado a Málaga, la tierra de mi mami, de mi abuela Encarna y su familia. Y he conocido el mar. Qué espacio tan enorme, con sus sonidos y olores especiales.


He visto la ciudad desde la casa de la abuela y unos atardeceres preciosos con los montes y el mar de fondo.


Y he conocido la sierra de la Maroma paseando por Alcaucín con mi mami, abuela y papi, que tienen ganas de llevarme al monte. Me gustan estos dos meses de magia siempre acompañada de mi mamá y mi papá.

domingo, 18 de noviembre de 2012

Antonia es

primer paseo familiar

Antonia ya es, desde el pasado 6 de noviembre hacia las 13:30 cuando inició su vida propia y separada de la madre. Fué en ese preciso momento en que le corté el cordón umbilical que la había unido 9 meses a la madre y que le recordará toda su vida el origen materno, como el mío y el de todas las personas. 
Un momento irrepetible y único de mi vida ha sido la experiencia del acompañamiento del parto (y del embarazo), que me ha recordado en todo momento el cuerpo, el de Patri y el mío, un cuerpo singular de mujer y de hombre. Una experiencia radical de la diferencia sexual encarnada. 
Y ahora, Antonia, ya está en este mundo, y mama, duerme, llora, se estira, respira, abre los ojos, respira...Bienvenida, Antonia. Ya te quiero tanto que alcanza el infinito.

miércoles, 31 de octubre de 2012

mujer habitada


la madre que da la vida, de Beatriz Aurora


"La carretera era empinada. Ningún camino fuera de Grace era fácil de escalar. Dos veces tuve que pedirle a Viola que me dejara recobrar el aliento. Me llevé la mano al pecho, jadeando con fuerza, un poco avergonzada de mi fragilidad, pero también un poco satisfecha por esa prueba externa de lo que todavía era una circunstancia interna. Estaba embarazada.
-Me siento como si no tuviera energías. Cuando vuelvo de la escuela me quedo dormida hasta que Loyd me despierta para cenar, y después me vuelvo a meter en la cama.
Esa nueva relación con el sueño me resulta milagrosa.
-Oh, sí -dijo ella-. Todos tus esfuerzos van dirigidos al bebé. Desde el principio te das cuenta de quién es el que manda.
Esas primeras semanas resultan fantásticas. Por fuera una parece la de siempre, nadie puede adivinar al contemplarte que tu alma ha sufrido un terremoto. Te han hecho pedazos, cautivada por una magia antigua e incomprensible. Es lo único que nunca acabamos de aceptar: que somos portadores de nuestro propio futuro.
Eso mismo le había escrito a Hallie en las páginas de una vieja libreta de papel de carta que nunca se perdería ni sería echada al correo. Esas cartas se quedaban conmigo. Se lo había dicho: parece como si alguien se hubiera mudado a mi cuerpo. Es asombroso. Descubres que no eres el centro del universo, de repente todo está patas arriba, tienes la capacidad de ser madre"

Los sueños de los animales. Barbara Kingsolver

Cañada Ceballos


Cañada Ceballos son los apellidos simbólicos de mi hija Antonia. Cañada es el apellido de la madre (Patri) transmitido por via materna (la abuela Encarna); la bisabuela Antonia era Nuñez Morales (éste último de la tatarabuela Encarnación). Ceballos es el apellido paterno, que también es de la abuela (Carmen); la bisabuela Antonia era García Gutierrez (éste último de la tatarabuela María). Los vericuetos de los apellidos están impresos en una herencia patriarcal, quedando constancia sólo los apellidos masculinos y perdiéndose enseguida los femeninos, los de la madre, que es quien gesta y trae al mundo la nueva vida. Me gusta y es justo reconocer estos apellidos de la genealogía materna: Cañada, Nuñez, Morales y Ceballos, García, Gutierrez.
Cañada es una via pecuaria, un camino que recorre el territorio en busqueda de pastos para el ganado, usados desde épocas ancestrales, conectando montañas, valles, pueblos y gentes. Curiosamente, mi madre Carmen nació circunstacialmente en el pueblo de Cañada de Calatrava, en una estancia temporal de su madre y su padre en una finca agrícola y ganadera. Por el pueblo donde vivimos pasan muchas coladas, veredas que confluyen en la cercana Cañada Real Segoviana. 
puente medieval en rio Guadalmez (Cañada Real Soriana Oriental),  valle Alcudia
Ceballos viene de los prados cántabros vallados con piedra y madera, significa "prado grande cerrado", también relacionado con la cultura rural, agrícola y ganadera.





prados de siega cántabros   

miércoles, 10 de octubre de 2012

Mi abuela Antonia y su genealogía


mi abuela Antonia en uno de sus últimos cumpleaños
Mi abuela Antonia me decía, con una sonrisa feliz en los veranos del pueblo donde nací, Arroba de los Montes: -qué bien andais de acá para allá, barutitos. Así empieza la cabecera de mi blog.
Tengo muchos recuerdos de mi abuela Antonia, casi todos en el pueblo, otros en Móstoles. Ha sido una mujer muy importante en mi vida y he tenido la suerte de compartir muchos años con ella. Recuerdo que le encantaba estar rodeada de la familia (y hasta el último de sus días lo estuvo), era feliz con el barullo de la casa llena; y en la gran aglomeración para las fiestas del pueblo, prestaba su habitación y se iban a dormir con un colchón a la cocina, para estar al cuidado de todo el mundo. En mi familia ha representado el cuidado, el amor y la autoridad, me recuerda mucho la película. Siempre la conocí de negro, porque es el color del dolor de la pérdida (su hijo mayor, su hermano, su marido), pero se teñía el pelo de blanco azulado y le encantaba viajar y apuntarse a excursiones. Me ha legado el gusto culinario del pueblo: la ensalada de agua para el verano (hoy mismo la he catado), el ajoblanco, las migas, el pisto, el potaje y las patatas fritas al vapor con huevos; que lo hacía como nadie. Mi madre también ha cogido su testigo culinario, y es que somos de buen comer y celebrar. Le gustaba rascarnos los brazos y la espalda a los nietos y sentirnos cerca. Cuando acabábamos el colegio, venía con mi abuelo Fidel en la viajera y nos llevaba al pueblo todo el verano. Lo estaba deseando cada año, para sentirme libre, barutito, como ella decía y nos dejaba. Mi abuela dejó volar a mi madre en los sesenta, que se fue a Madrid (y por Europa a trabajar) y con ese gesto inicial pudimos salir después la familia del pueblo, porque mi madre empujó a mi padre a la ciudad para sentirse más libre. Mi abuela era generosa (y mi madre, y creo que en cierto modo se ha transmitido como un eje de valor en la familia), sabía ver la necesidad de la otra persona y si podía compartía lo que podía ofrecer. 
Mi hija se llamará Antonia, ya le he visto la cara y el cuerpo (en modo virtual), y he sentido sus movimientos dentro del cuerpo de Patri (su abuela querida también se llamaba Antonia). Es algo muy grande, indescriptible. Ya siento, sin haber nacido, lo que decía Emily en su poema, que el amor es todo lo que hay y eso es todo lo que se puede decir del amor. Deseo que yo sea capaz de transmitirle ese barutismo (libertad en relación), ese amor y esa generosidad que me ha sigo legada; en la relación con ella y con su madre.


(Pepillo)