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domingo, 18 de noviembre de 2012

Antonia es

primer paseo familiar

Antonia ya es, desde el pasado 6 de noviembre hacia las 13:30 cuando inició su vida propia y separada de la madre. Fué en ese preciso momento en que le corté el cordón umbilical que la había unido 9 meses a la madre y que le recordará toda su vida el origen materno, como el mío y el de todas las personas. 
Un momento irrepetible y único de mi vida ha sido la experiencia del acompañamiento del parto (y del embarazo), que me ha recordado en todo momento el cuerpo, el de Patri y el mío, un cuerpo singular de mujer y de hombre. Una experiencia radical de la diferencia sexual encarnada. 
Y ahora, Antonia, ya está en este mundo, y mama, duerme, llora, se estira, respira, abre los ojos, respira...Bienvenida, Antonia. Ya te quiero tanto que alcanza el infinito.

miércoles, 24 de octubre de 2012

diálogo de una niña y su padre

Con toda palabra, Lhasa de Sela

 
"- Los... recortes... hacen... la - escuela... pequeña.

Mi hija está aprendiendo a leer, y ahora lo lee todo, hasta la etiqueta del champú. Y es difícil dejar de ver alguna de las pancartas que cuelgan de las paredes de todos los colegios por delante de los cuales pasamos.

- Papá, ¿qué son los recortes?, con ése énfasis en la última palabra que los niños saben poner cuando quieren que les des una definición.

Ja. Eso. Nada menos.

- Recortes viene de recortar. En este caso están hablando de recortes de dinero. De que les están dando menos dinero a las escuelas.

Ella asiente en silencio y antes de que lance la siguiente pregunta, obvia, continúo:


- ¿Te acuerdas, A., de cuando papá fue a luchar
contra los malos? Tengo la tentación de añadir: "pues perdimos", pero pienso que la amarga afirmación, mitad irónica mitad realista, no puede ser asimilada por su infantil mirada. Tomo aire y prosigo: Los malos están haciendo muchas cosas malas. Nos están quitando dinero de las escuelas, de los médicos, de los científicos - mi hija sabe que yo soy científico; no acaba de entender muy bien qué quiere decir, pero sabe que investigo cosas y hago inventos para que la gente viva mejor. Siempre pronuncia la palabra "científico" con un énfasis especial, como si llevara otro acento en la "e": ingenuo orgullo filial.

- Pero, ¡¡no es justo!! - su grito es casi un lloro - ¿Porqué hacen estas cosas tan malas los malos?"




Este es un retazo de la conversación que tiene Antonio Turiel con su hija A. en sus caminatas del colegio a casa. Hablan desde su propia realidad sobre los recortes del colegio, los bancos, los políticos, la sostenibilidad energética, la economía, la televisión, la vida, etc. con las preguntas que ella le va haciendo al padre. Me hace pensar en lo mío.
Me imagino a mí mismo contándole mi mirada del mundo a mi hija, respondiendo sus preguntas curiosas sobre su realidad, interrogándome a mí mismo y mirando de frente mis propias ideas, deseos, dudas, miedos. Escuchando lo que tiene que decir, escuchándome a mi mismo, en un diálogo infinito de ida y vuelta, entre su mundo y el mío, mi propio mundo interno y lo que muestro. Me imagino una conversación apasionante, sin camino prefijado, con horizontes infinitos.
 
(pepe ceballos, en http://barutarrobaenelmundo.blogspot.com.es/2012/10/dialogo-de-una-nina-y-su-padre.html)

miércoles, 10 de octubre de 2012

Mi abuela Antonia y su genealogía


mi abuela Antonia en uno de sus últimos cumpleaños
Mi abuela Antonia me decía, con una sonrisa feliz en los veranos del pueblo donde nací, Arroba de los Montes: -qué bien andais de acá para allá, barutitos. Así empieza la cabecera de mi blog.
Tengo muchos recuerdos de mi abuela Antonia, casi todos en el pueblo, otros en Móstoles. Ha sido una mujer muy importante en mi vida y he tenido la suerte de compartir muchos años con ella. Recuerdo que le encantaba estar rodeada de la familia (y hasta el último de sus días lo estuvo), era feliz con el barullo de la casa llena; y en la gran aglomeración para las fiestas del pueblo, prestaba su habitación y se iban a dormir con un colchón a la cocina, para estar al cuidado de todo el mundo. En mi familia ha representado el cuidado, el amor y la autoridad, me recuerda mucho la película. Siempre la conocí de negro, porque es el color del dolor de la pérdida (su hijo mayor, su hermano, su marido), pero se teñía el pelo de blanco azulado y le encantaba viajar y apuntarse a excursiones. Me ha legado el gusto culinario del pueblo: la ensalada de agua para el verano (hoy mismo la he catado), el ajoblanco, las migas, el pisto, el potaje y las patatas fritas al vapor con huevos; que lo hacía como nadie. Mi madre también ha cogido su testigo culinario, y es que somos de buen comer y celebrar. Le gustaba rascarnos los brazos y la espalda a los nietos y sentirnos cerca. Cuando acabábamos el colegio, venía con mi abuelo Fidel en la viajera y nos llevaba al pueblo todo el verano. Lo estaba deseando cada año, para sentirme libre, barutito, como ella decía y nos dejaba. Mi abuela dejó volar a mi madre en los sesenta, que se fue a Madrid (y por Europa a trabajar) y con ese gesto inicial pudimos salir después la familia del pueblo, porque mi madre empujó a mi padre a la ciudad para sentirse más libre. Mi abuela era generosa (y mi madre, y creo que en cierto modo se ha transmitido como un eje de valor en la familia), sabía ver la necesidad de la otra persona y si podía compartía lo que podía ofrecer. 
Mi hija se llamará Antonia, ya le he visto la cara y el cuerpo (en modo virtual), y he sentido sus movimientos dentro del cuerpo de Patri (su abuela querida también se llamaba Antonia). Es algo muy grande, indescriptible. Ya siento, sin haber nacido, lo que decía Emily en su poema, que el amor es todo lo que hay y eso es todo lo que se puede decir del amor. Deseo que yo sea capaz de transmitirle ese barutismo (libertad en relación), ese amor y esa generosidad que me ha sigo legada; en la relación con ella y con su madre.


(Pepillo)